“Porque escrito está: “Adora al Señor tu Dios y sírvele solamente a él”.
Mateo 4:10
Adoramos cuando reconocemos quién es Dios y quiénes somos nosotros. Cuando entendemos su grandeza, su amor y su fidelidad, la adoración nace de manera natural. No se trata solo de palabras bonitas, sino de una respuesta del corazón. Aunque no tengamos talento musical, podemos adorar a Dios cuando lo reconocemos como Señor y rendimos nuestras decisiones a él. Una vida que reconoce a Dios como el centro aprende a vivir con gratitud y obediencia.
¿Reconoces a Dios como el centro de tus decisiones diarias? Rinde a Dios hoy una decisión importante que estés enfrentando.
Oración
Señor, quiero reconocerte como el centro de mi vida y de mis decisiones. Amén.

