“—¡La paz sea con ustedes! —repitió Jesús—. Como el Padre me envió a mí, así yo los envío a ustedes”.
Juan 20:21
A muchos nos cuesta movernos sin tener todo claro. Nos sentimos más seguros cuando sabemos a dónde vamos, qué va a pasar y cómo terminará la historia. Sin embargo, Jesús no esperó a que sus discípulos entendieran todo para enviarlos. Él los llamó a caminar con él mientras aprendían. La vida cristiana no es solo creer, sino vivir con sentido y dirección. Aunque no sepamos adónde exactamente, Jesús nos envía a vivir de manera diferente en lo cotidiano: en lo que decimos, en cómo tratamos a otros y en las decisiones que tomamos cada día. Ser enviados no es algo reservado para algunos; es parte del llamado de todo creyente.
¿Te ves a ti mismo como alguien enviado por Jesús en tu vida diaria? Comienza hoy el día recordando en oración que Jesús te envía donde estés.
Oración
Señor, ayúdame a recordar que mi vida tiene una misión y que tú me envías cada día. Amén.

