“Porque ni aun el Hijo del hombre vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos”.
Marcos 10:45
Jesús tenía todo el derecho a ser servido, pero eligió servir. Se detuvo por las personas, escuchó sus historias, tocó a los rechazados y entregó su vida. Servir no fue algo ocasional para él; fue su forma de vivir. Cuando servimos, reflejamos su carácter. Aunque nadie lo vea o lo agradezca, Dios ve cada acto de servicio hecho con amor. Servir no nos hace menos importantes; nos hace más parecidos a Jesús.
¿A quién podrías servir esta semana siguiendo el ejemplo de Jesús? Haz un acto de servicio intencional esta semana sin esperar reconocimiento.
Oración
Jesús, enséñame a servir con humildad y amor, como tú lo hiciste. Amén

